Monthly Archive marzo 2018

PorSoporte Octavio Olivos

Sernageomin mantiene alerta técnica en nivel verde tras disparo sísmico en el Volcán Copahue.

De acuerdo a un Reporte Especial de Actividad Volcánica (REAV) realizado por el Sernageomin, da cuenta que a las 13:48 horas las estaciones de monitoreo detectaron un disparo sísmico de 48 eventos del tipo largo periodo, asociados posiblemente a actividad hidrotermal de baja energía y ocurrencia rítmica por alrededor de una hora.

A las 14:42 horas se registró una explosión de desplazamiento reducido de 44 centímetros cuadrados por cerca de 5 minutos de duración y una emisión de columna cercano a 1 kilómetro sobre el nivel del cráter.

Posterior a este fenómeno se presenta una leve alza del nivel de tremor de fondo, alcanzando un desplazamiento reducido de 3 centímetros cuadrados.

Hasta la emisión del informe no se han registrado nuevas explosiones; el tremor de mantiene fluctuante. A pesar de que esta actividad se presenta de manera aislada, es posible que se registren nuevas explosiones de similares características.

Fuente: Sernageomin.

PorSoporte Octavio Olivos

Onemi amplía cobertura de alerta amarilla tras actividad del Complejo Volcánico Nevados de Chillán

La medida se toma tras una actualización en un reporte que revela el escenario que podría verse afectado en una posible futura erupción. Se mantiene el radio de exclusión de 4 kilómetros.

En el último reporte entregado por el Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin) correspondiente al Reporte de Actividad Volcánica (RAV) de la primera quincena de Marzo se señala que se han registrado 800 explosiones asociadas principalmente a gases magmáticos y/o con registro se señales acústicas.

En el periodo además, fueron registrados 4114 sismos asociadas a actividad volcánica, de los cuales 75 son volcano-tectónicos (relacionados con el proceso de fracturamiento de material rígido); 2823 de tipo largo periodo y 1216 de tipo tremor, los dos últimos tipos de actividad sísmica están relacionados a la dinámica de fluidos al interior del edificio volcánico.

En el último sobrevuelo realizado el 11 de Marzo se midió una temperatura máxima de 330ºC en el domo Gil-Cruz, además de un volumen aproximado de 100 mil metros cúbicos con una altura que aún no supera el borde inferior del cráter.

Ante el riesgo de un colapso parcial o total del domo acompañado de explosiones y la despresurización del cuerpo magmático podrían producirse proyecciones balísticas y generación de flujos piroclásticos donde el principal sector de afectación sería hacia el este y el Valle Las Trancas (bajo condiciones de viento puelche) y la zona de afectación se mantiene en 4 kilómetros aunque se suma a los valles del río Gato, río Las Minas y la cabecera del río Ñuble, donde estos cauces podrían verse afectados por lahares de bajo volumen.

Por lo mismo, la Oficina Nacional de Emergencias (Onemi) decidió actualizar y ampliar la alerta amarilla para las comunas de Pinto, Coihueco y San Fabián por la actividad del C.V. Nevados de Chillán.

Sernageomin mantiene alerta técnica en nivel amarillo y continúa con especial atención al comportamiento del macizo, donde se informará cualquier novedad que se presente.

 

PorCentral de Melipilla

Descubren los indicios de terremotos que han afectado a las costas de Chile durante los últimos 9.000 años

Un equipo científico ha descubierto la huella geológica de los terremotos y tsunamis que han afectado a la región de Aysén (Chile) desde hace más de 9.000 años. La nueva investigación contribuirá a mejorar la evaluación del riesgo sísmico en una amplia zona del continente americano afectada por sismos de distinta intensidad, y ha sido dirigida por los expertos Galderic Lastras, profesor de la Facultad de Ciencias de la Tierra y miembro del Grupo de Investigación Consolidado Geociencias Marinas de la Universidad de Barcelona (Catalunya, España), ​​y Maarten van Daele y Katleen Wils, del Centro Renard de Geología Marina, del Departamento de Geología de la Universidad de Gante (Bélgica).

Publicado en la revista Journal of Geophysical Research: Solid Earth, el trabajo ha permitido elaborar el primer registro paleosismológico de la zona de falla de Liquiñe-Ofqui (LOFZ), una megaestructura geológica de gran complejidad que atraviesa el sur de Chile y que está relacionada con la actividad sísmica en el país andino.

La zona de fractura LOFZ, que se extiende a lo largo de más de 1.000 kilómetros en dirección norte-sur en Chile, es una megaestructura geológica implicada en el vulcanismo activo y la formación del relieve en este país andino. Es una región de peligro sísmico, con volcanes activos -como el Macá, el Hudson y el Mentolat- y relieves escarpados que pueden amplificarr los efectos de los fenómenos geológicos más violentos.

En esta zona, el fiordo de Aysén es un modelo de referencia para estudiar procesos geológicos -sismos, tsunamis, etc.- que pueden ser una amenaza para la población local. Tal como explica Galderic Lastras, «el fiordo de Aysén está atravesado por este gran sistema de fallas (LOFZ) que da lugar a terremotos locales de magnitud moderada, como la crisis sísmica de 2007». El sismo principal de esta crisis -de magnitud 6,2- causó decenas de deslizamienientos y un tsunami local, con víctimas mortales y daños importantes en piscifactorías.

«Este fiordo, además, esta relativamente cerca del límite de convergencia entre las placas tectónicas Sudamericana y de Nazca, una zona de subducción sísmicamente muy activa que genera terremotos de gran magnitud», indica Lastras, experto en cartografía submarina y jefe de la campaña oceanográfica DETSUFA que cartografió la huella geológica de los deslizamientos submarinos en Aysén.

Cuando se produce un terremoto -moderado o intenso- los taludes de las montañas que rodean el fiordo de Aysén pueden desestabilizarse. Las masas de tierra y piedras pueden desprenderse y resbalar por las pendientes hasta llegar al fiordo, causando tsunamis locales con un gran riesgo asociado para la población, ya que el tiempo para enviar una alerta es extremadamente corto. La huella geológica de los desprendimientos -acumulados en el fondo del fiordo y separados por sedimentos fluviales- es visible hoy en día en eel registro sedimentario.

Según explica Maarten van Daele, investigador posdoctoral experto en depósitos sedimentarios generados por corrientes de turbidez, «la fuerte sacudida sísmica activa los desprendimientos terrestres y subacuáticos. Estos materiales quedan enterrados en el fiordo y los podemos localizar utilizando métodos geofísicos. En el estudio, también hemos recuperado testigos de sedimento, que nos permiten datar los desprendimientos mediante el análisis de radiocarbono en la materia orgánica contenida en el sedimento».

En combinación con otras técnicas geofísicas —sísmica de reflexión, geoquímica de cenizas volcánicas, etc.-, el equipo científico ha elaborado el primerr registro paleosísmico de la zona de falla de Liquiñe-Ofqui. «Por primera vez -detalla Van Daele- tenemos una idea aproximada de las tasas de recurrencia de terremotos a lo largo de esta falla. Aunque sería necesario realizar más estudios similares a lo largo de la falla, este es un avance importante para mejorar la evaluación del riesgo sísmico en la región».

Los terremotos pueden desestabilizar los taludes y generar desprendimientos de tierra y rocas, pero en ellos participan otros factores -por ejemplo, una estación lluviosa- que pueden favorecer la inestabilidad ddel suelo. Por ello, aunque los expertos han podido identificar la señal de diez terremotos en el fiordo de Aysén -incluido el más reciente, de 2007-, el número de episodios violentos es seguramente superior, ya que no todos los terremotos causan un deslizamiento significativo.

Según explica Katleen Wils, investigadora predoctoral de la Universidad de Gante y primera autora del estudio, «sabemos que estos desprendimientos se produjeron por un desencadenante común: un terremoto. En la región de Aysén, la principal fuente de riesgo sísmico proviene de la falla LOFZ -más que de la zona de subducción- y hemos podidoido constatar episodios de intensidades similares a la de 2007 -de nivel IX en una escala I-XII- que correspondenden a episodios violentos y daños considerables».

Según los datos, seis de los episodios analizados tuvieron lugar en el fiordo durante los últimos 9.000 años, mientras que los cuatro restantes son aún más antiguos. «Todo esto indica que existe un peligro sísmico significativo en la región, que está causado tanto por la zona de subducción como por la LOFZ», apunta Wils, experta en geofísica y en el estudio de la estabilidad de los fondos oceánicos.

No obstante, si bien la sucesión temporal de los terremotos registrados en el fiordo de Aysén está clara, «no es posible tener una idea demasiado precisa de su magnitud», advierte Galderic Lastras. «Sin embargo, uno de los eventos identificados -como mínimo- tiene una edad similar (1.900-2.100 años antes del presente) a la de un depósito de tsunami descrito en el lago costero de Huelde, en la isla de Chiloé, y a la de una turbiditas del lago Riñihue. Poder identificar señales de un episodio en puntos relativamente alejados es un indicio de un posible terremoto de gran magnitud, que probablemente se ha originado en la zona de subducción».

Tal y como apuntan los autores, las conclusiones revelan que la LOFZ es un sistema de fallas activo que debería ser caracterizado con más detalle en futuras investigaciones, para poder ampliar los resultados obtenidos en el laboratorio natural del fiordo de Aysén.

El registro paleosismológico de más de 9.000 años en el fiordo de Aysén es un testimonio excepcional de la historia geológica de la región. Comprender en qué momento se han producido los terremotos en el pasado es imprescindible para hacer un pronóstico de la tasa futura de ocurrencia de sismos. En una región como la de Aysén -deshabitada hasta mediados del siglo XIX pero sísmicamente activa por su configuración geológica- el registro histórico es inexistente.

Ante la incertidumbre, la investigación geológica es una herramienta imprescindible para contar la historia no escrita de los episodios más violentos que sacudieron la región. «Es importante conocer tanto como sea posible la actividad paleosísmica de la región. Esto implica, por tanto, aplicar la tecnología y los conocimientos científicos más indicados para mejorar las valoraciones del riesgo sísmico y mitigar los efectos de las catástrofes naturales en beneficio directo de toda la sociedad», apuntan los autores.

Fuente: U. de Barcelona

PorCentral de Temuco

Fósiles marinos en la cordillera de los Andes, ¿cómo llegaron a situarse en la cordillera?

Cuando uno se encuentra en las cercanías de la cordillera de los andes y mira en el suelo los fragmentos de rocas caídos de los acantilados cercanos es frecuente encontrar fósiles, pero no cualquier tipo de ellos, sino que fósiles marinos. ¿Cómo llegaron esos organismos marinos a la cordillera de los Andes?

Para responder a esta pregunta, debemos remontarnos en el tiempo a la separación de gondwana, Sudamérica tuvo un movimiento hacia el oeste, durante el cual, se enfrentó a una placa oceánica, con lo cual se inició el proceso de subducción, es decir, el hundimiento de la placa oceánica, más densa, bajo la placa continental, más liviana. “Cuando la placa que subduce llega a una profundidad a la cual se empieza a deshidratar, el agua liberada produce la fusión de la parte superior del manto dando origen a volcanismo.”

la placa oceánica a la cual se enfrentó el continente sudamericano era muy densa, por lo que tendió a descender rápidamente con un ángulo de inclinación bastante alto. “Por lo tanto, la resistencia que esta placa ejercía contra el margen continental era muy escasa, prácticamente nula, favoreciendo condiciones extensionales (es decir la apertura de la corteza).” En este periodo, el volcanismo producido por la deshidratación de la corteza oceánica se ubicó en lo que hoy es la Cordillera de la Costa. En ese momento el paisaje debió consistir en una serie de volcanes más o menos alineados a lo largo de una franja y, como existían condiciones extensionales, detrás del cordón volcánico se formó una cuenca (depresión en la superficie de la tierra) y ese terreno fue hundiéndose hasta más abajo que el nivel del mar. En ese momento el mar pasó a través del cordón de islas volcánicas e inundó las regiones deprimidas del borde occidental del continente “Esto determinó la presencia de un mar de poca profundidad al este del codón volcánico, en esa corteza que había sido extendida y que por ese motivo se encontraba bajo el nivel del mar.” En este mar vivieron diferentes especies marinas, la cuales al morir dejaron su restos o esqueletos, que gradualmente fueron cubiertos por sedimentos y de esa manera fosilizados luego de un largo tiempo y que dan cuenta de estos procesos.

cuando la placa oceánica que enfrentaba el borde de Sudamérica comenzó a hacerse más joven y se volvió menos densa, el ángulo de subducción disminuyó (con ello se acabaría el régimen extensional). La placa pasó a tener ahora una menor inclinación, más parecida a la que existe en la actualidad. Esto, sumado a una aceleración en la actividad volcánica y en la generación de corteza oceánica en las dorsales o cordilleras del océano Pacífico (Proto-Pacífico), “produjo, a mediados del periodo Cretácico, un episodio de fuerte compresión, gran deformación y consiguiente alzamiento (generación de relieve, o sea, la formación de una cordillera). Denominamos este evento fase orogénica Peruana”. El alzamiento provocó una modificación completa de la geografía de la época, lo que era mar interior emergió y quedó expuesto a la erosión. El menor ángulo de subducción provocó el desplazamiento de la actividad volcánica y el nuevo cordón volcánico y montañoso se ubicó hacia el este del anterior. A partir de ese momento prácticamente no volvió a entrar mar en nuestro territorio.”

Desde este episodio hasta la actualidad la interacción entre la placa oceánica que enfrenta al continente y la placa Sudamericana no ha cambiado mucho, y aunque han habido épocas durante las cuales la intensidad ha variado, siempre se ha mantenido dentro de un régimen compresivo. Este largo tiempo de compresión y alzamiento en nuestro territorio llevó a que las rocas que contienen a los fósiles formados en la cuenca marina de tras arco se alzaran y quedaran expuestos en lo que actualmente es la parte más alta Cordillera de los Andes de esta región configurándose el paisaje actual, característico de nuestro país.

fuente: Nota preparada por Nicolás Brizuela y Sofía López, estudiantes de geología de la Universidad de Chile.

#SCH_Temuco

 

PorCentral de Melipilla

Vigilancia más precisa de la pérdida de hielo que sufre la Antártida.

Un nuevo estudio basado en una técnica innovadora para analizar cantidades ingentes de datos satelitales proporciona la imagen más clara hasta la fecha de los cambios en el flujo de hielo antártico que discurre hacia el mar. Lo hallado confirma la aceleración de las pérdidas de hielo desde la capa antártica occidental, y revela tasas sorprendentemente estables de flujo procedente de su vecina en el este, que es mucho mayor.

La nueva técnica, basada en visión por ordenador, analizó datos procedentes de cientos de miles de imágenes de los satélites Landsat de la NASA y del USGS (U.S. Geological Survey, el servicio estadounidense de prospección geológica), para determinar con alta precisión los cambios ocurridos en el movimiento de las capas de hielo.

El nuevo trabajo proporciona un punto de referencia con el cual comparar mediciones futuras de los cambios en el hielo antártico y puede usarse para validar modelos numéricos de las capas de hielo, necesarios para confeccionar predicciones razonablemente fiables sobre el aumento del nivel del mar. También abre la puerta hacia un procesamiento más rápido de cantidades masivas de datos de otras clases.

“Estamos entrando en un nueva era”, enfatiza Alex Gardner, miembro del equipo de investigación y científico del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA, en Pasadena, California, Estados Unidos. “Cuando empecé a trabajar en este proyecto hace tres años, existía un único mapa del flujo de las capas de hielo, el cual se hizo con datos recogidos a lo largo de 10 años, y que fue revolucionario cuando se publicó en 2011. Ahora podemos cartografiar dicho flujo de hielo sobre casi todo el continente, cada año. Con estos nuevos datos, podemos empezar a desentrañar los mecanismos por los cuales el flujo de hielo está acelerándose o ralentizándose en respuesta a las cambiantes condiciones ambientales”.

El innovador método del equipo internacional de Gardner ha permitido confirmar en líneas generales los hallazgos anteriores de estos científicos, aunque con unas pocas e inesperadas sorpresas. Entre las más notables se halla una aceleración previamente no medida del flujo de glaciares hacia la Plataforma de Hielo Getz de la Antártida, en la parte sudoccidental del continente, resultado probablemente de un adelgazamiento de la plataforma.

En la investigación también se identificó la aceleración más rápida de los glaciares antárticos durante los siete años del periodo de estudio. Los glaciares que alimentan a la bahía Margarita, en la península antártica occidental, incrementaron su ritmo de flujo de 400 a 800 metros por año, posiblemente en respuesta al calentamiento oceánico.

Sin embargo, el mayor descubrimiento del equipo de investigación quizá sea el flujo estable en la Capa de Hielo de la Antártida Oriental. Durante el periodo estudiado, de 2008 a 2015, la capa no había en esencia cambiado su ritmo de descarga de hielo (el flujo de hielo que entra en el océano). Si bien en investigaciones anteriores se había inferido un alto nivel de estabilidad para esta capa de hielo, basándose sobre todo en mediciones de cambios gravitacionales y de volumen, jamás se había medido directamente esta ausencia de cambios significativos en la descarga del hielo.

FUENTE: Noticias de la Ciencia

Información adicional:  https://www.jpl.nasa.gov/news/news.php?feature=7065

PorCentral de Melipilla

Una supercolonia de pingüinos Adelia aparece en la Antártida.

Hasta hace muy poco, nadie creía que los islotes Peligro, situados en el extremo norte de la Antártida, pudieran ser un hábitat importante para los pingüinos. La lejanía de este archipiélago, su difícil acceso, así como sus traicioneras aguas lo convertían en un lugar realmente inhóspito para cualquier especie.

Sin embargo, las manchas de excrementos de aves observadas en 2014 en los islotes por satélites de la NASA fueron reveladoras. Allí parecía vivir un gran número de pingüinos. Para asegurarse de su descubrimiento, un equipo compuesto por Heather Lynch, de la Unversidad de Stony Brook (EE UU) y Stéphanie Jenouvier, de la Institución Oceanográfica Woods Hole (WHOI), y otros científicos de la Universidad de Oxford (Reino Unido), organizó una expedición a las islas para contar de primera mano las aves.

Cuando llegaron en 2015 los investigadores se encontraron cientos de miles de pingüinos que anidaban en el suelo rocoso de las islas. Los resultados, publicados ahora en la revista Scientific Reports, revelan que más de 1,5 millones de pingüinos Adelia (Pygoscelis adeliae) se ocultaban en este aislado paraje, convirtiéndose en la mayor colonia de pingüinos de toda la Antártida.

“Los islotes Peligro no solo cuentan con la mayor población de pingüinos Adelia, sino que también parecen no haber sufrido las disminuciones poblacionales que se observan en la parte occidental de la península antártica debido el cambio climático”, indica Michael Polito, coautor del trabajo e investigador en la Universidad Estatal de Luisiana.

Debido al alto número de individuos, contaron con la ayuda de un dron comercial que se adaptó para tomar imágenes aéreas de todas las islas. “El dron te permite sobrevolar una zona concreta de la isla y tomar fotografías cada segundo. Luego las unes en una gran collage que muestra toda la masa terrestre en 2D y 3D”, dice Hanumant Singh, profesor de Mecánica e Ingeniería Industrial en la Northeastern University que desarrolló el sistema de navegación y el escaneo de imágenes. Una vez disponibles, esas imágenes sirvieron para buscar pixel por pixel nidos de pingüinos gracias a un software.

“La precisión del dron fue la clave”, explica Polito. Según los científicos, el número de pingüinos en los islotes Peligro proporcionará información sobre la dinámica de la supercolonia y sobre los efectos del cambio de temperatura y hielo marino en la ecología de la región.

“La población de Adelia del este de la Antártida es diferente de la que vemos al oeste, por ejemplo. Queremos entender por qué. ¿Está vinculada a la condición de hielo marino extendido allí? ¿A la disponibilidad de alimentos? Es algo que aún no sabemos”, subraya Jenouvier de la WHOI.

Con este hallazgo, los investigadores también esperan que se reconsideren ciertas zonas para convertirse en Áreas Marinas Protegidas. “Como las propuestas para estas áreas se basan en la mejor ciencia disponible, esta publicación ayudará a resaltar la importancia de esta zona para su protección”, concluyen.

 

Fuente: SINC