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PorCentral de Melipilla

Descubren los indicios de terremotos que han afectado a las costas de Chile durante los últimos 9.000 años

Un equipo científico ha descubierto la huella geológica de los terremotos y tsunamis que han afectado a la región de Aysén (Chile) desde hace más de 9.000 años. La nueva investigación contribuirá a mejorar la evaluación del riesgo sísmico en una amplia zona del continente americano afectada por sismos de distinta intensidad, y ha sido dirigida por los expertos Galderic Lastras, profesor de la Facultad de Ciencias de la Tierra y miembro del Grupo de Investigación Consolidado Geociencias Marinas de la Universidad de Barcelona (Catalunya, España), ​​y Maarten van Daele y Katleen Wils, del Centro Renard de Geología Marina, del Departamento de Geología de la Universidad de Gante (Bélgica).

Publicado en la revista Journal of Geophysical Research: Solid Earth, el trabajo ha permitido elaborar el primer registro paleosismológico de la zona de falla de Liquiñe-Ofqui (LOFZ), una megaestructura geológica de gran complejidad que atraviesa el sur de Chile y que está relacionada con la actividad sísmica en el país andino.

La zona de fractura LOFZ, que se extiende a lo largo de más de 1.000 kilómetros en dirección norte-sur en Chile, es una megaestructura geológica implicada en el vulcanismo activo y la formación del relieve en este país andino. Es una región de peligro sísmico, con volcanes activos -como el Macá, el Hudson y el Mentolat- y relieves escarpados que pueden amplificarr los efectos de los fenómenos geológicos más violentos.

En esta zona, el fiordo de Aysén es un modelo de referencia para estudiar procesos geológicos -sismos, tsunamis, etc.- que pueden ser una amenaza para la población local. Tal como explica Galderic Lastras, «el fiordo de Aysén está atravesado por este gran sistema de fallas (LOFZ) que da lugar a terremotos locales de magnitud moderada, como la crisis sísmica de 2007». El sismo principal de esta crisis -de magnitud 6,2- causó decenas de deslizamienientos y un tsunami local, con víctimas mortales y daños importantes en piscifactorías.

«Este fiordo, además, esta relativamente cerca del límite de convergencia entre las placas tectónicas Sudamericana y de Nazca, una zona de subducción sísmicamente muy activa que genera terremotos de gran magnitud», indica Lastras, experto en cartografía submarina y jefe de la campaña oceanográfica DETSUFA que cartografió la huella geológica de los deslizamientos submarinos en Aysén.

Cuando se produce un terremoto -moderado o intenso- los taludes de las montañas que rodean el fiordo de Aysén pueden desestabilizarse. Las masas de tierra y piedras pueden desprenderse y resbalar por las pendientes hasta llegar al fiordo, causando tsunamis locales con un gran riesgo asociado para la población, ya que el tiempo para enviar una alerta es extremadamente corto. La huella geológica de los desprendimientos -acumulados en el fondo del fiordo y separados por sedimentos fluviales- es visible hoy en día en eel registro sedimentario.

Según explica Maarten van Daele, investigador posdoctoral experto en depósitos sedimentarios generados por corrientes de turbidez, «la fuerte sacudida sísmica activa los desprendimientos terrestres y subacuáticos. Estos materiales quedan enterrados en el fiordo y los podemos localizar utilizando métodos geofísicos. En el estudio, también hemos recuperado testigos de sedimento, que nos permiten datar los desprendimientos mediante el análisis de radiocarbono en la materia orgánica contenida en el sedimento».

En combinación con otras técnicas geofísicas —sísmica de reflexión, geoquímica de cenizas volcánicas, etc.-, el equipo científico ha elaborado el primerr registro paleosísmico de la zona de falla de Liquiñe-Ofqui. «Por primera vez -detalla Van Daele- tenemos una idea aproximada de las tasas de recurrencia de terremotos a lo largo de esta falla. Aunque sería necesario realizar más estudios similares a lo largo de la falla, este es un avance importante para mejorar la evaluación del riesgo sísmico en la región».

Los terremotos pueden desestabilizar los taludes y generar desprendimientos de tierra y rocas, pero en ellos participan otros factores -por ejemplo, una estación lluviosa- que pueden favorecer la inestabilidad ddel suelo. Por ello, aunque los expertos han podido identificar la señal de diez terremotos en el fiordo de Aysén -incluido el más reciente, de 2007-, el número de episodios violentos es seguramente superior, ya que no todos los terremotos causan un deslizamiento significativo.

Según explica Katleen Wils, investigadora predoctoral de la Universidad de Gante y primera autora del estudio, «sabemos que estos desprendimientos se produjeron por un desencadenante común: un terremoto. En la región de Aysén, la principal fuente de riesgo sísmico proviene de la falla LOFZ -más que de la zona de subducción- y hemos podidoido constatar episodios de intensidades similares a la de 2007 -de nivel IX en una escala I-XII- que correspondenden a episodios violentos y daños considerables».

Según los datos, seis de los episodios analizados tuvieron lugar en el fiordo durante los últimos 9.000 años, mientras que los cuatro restantes son aún más antiguos. «Todo esto indica que existe un peligro sísmico significativo en la región, que está causado tanto por la zona de subducción como por la LOFZ», apunta Wils, experta en geofísica y en el estudio de la estabilidad de los fondos oceánicos.

No obstante, si bien la sucesión temporal de los terremotos registrados en el fiordo de Aysén está clara, «no es posible tener una idea demasiado precisa de su magnitud», advierte Galderic Lastras. «Sin embargo, uno de los eventos identificados -como mínimo- tiene una edad similar (1.900-2.100 años antes del presente) a la de un depósito de tsunami descrito en el lago costero de Huelde, en la isla de Chiloé, y a la de una turbiditas del lago Riñihue. Poder identificar señales de un episodio en puntos relativamente alejados es un indicio de un posible terremoto de gran magnitud, que probablemente se ha originado en la zona de subducción».

Tal y como apuntan los autores, las conclusiones revelan que la LOFZ es un sistema de fallas activo que debería ser caracterizado con más detalle en futuras investigaciones, para poder ampliar los resultados obtenidos en el laboratorio natural del fiordo de Aysén.

El registro paleosismológico de más de 9.000 años en el fiordo de Aysén es un testimonio excepcional de la historia geológica de la región. Comprender en qué momento se han producido los terremotos en el pasado es imprescindible para hacer un pronóstico de la tasa futura de ocurrencia de sismos. En una región como la de Aysén -deshabitada hasta mediados del siglo XIX pero sísmicamente activa por su configuración geológica- el registro histórico es inexistente.

Ante la incertidumbre, la investigación geológica es una herramienta imprescindible para contar la historia no escrita de los episodios más violentos que sacudieron la región. «Es importante conocer tanto como sea posible la actividad paleosísmica de la región. Esto implica, por tanto, aplicar la tecnología y los conocimientos científicos más indicados para mejorar las valoraciones del riesgo sísmico y mitigar los efectos de las catástrofes naturales en beneficio directo de toda la sociedad», apuntan los autores.

Fuente: U. de Barcelona

PorCentral de Temuco

Fósiles marinos en la cordillera de los Andes, ¿cómo llegaron a situarse en la cordillera?

Cuando uno se encuentra en las cercanías de la cordillera de los andes y mira en el suelo los fragmentos de rocas caídos de los acantilados cercanos es frecuente encontrar fósiles, pero no cualquier tipo de ellos, sino que fósiles marinos. ¿Cómo llegaron esos organismos marinos a la cordillera de los Andes?

Para responder a esta pregunta, debemos remontarnos en el tiempo a la separación de gondwana, Sudamérica tuvo un movimiento hacia el oeste, durante el cual, se enfrentó a una placa oceánica, con lo cual se inició el proceso de subducción, es decir, el hundimiento de la placa oceánica, más densa, bajo la placa continental, más liviana. “Cuando la placa que subduce llega a una profundidad a la cual se empieza a deshidratar, el agua liberada produce la fusión de la parte superior del manto dando origen a volcanismo.”

la placa oceánica a la cual se enfrentó el continente sudamericano era muy densa, por lo que tendió a descender rápidamente con un ángulo de inclinación bastante alto. “Por lo tanto, la resistencia que esta placa ejercía contra el margen continental era muy escasa, prácticamente nula, favoreciendo condiciones extensionales (es decir la apertura de la corteza).” En este periodo, el volcanismo producido por la deshidratación de la corteza oceánica se ubicó en lo que hoy es la Cordillera de la Costa. En ese momento el paisaje debió consistir en una serie de volcanes más o menos alineados a lo largo de una franja y, como existían condiciones extensionales, detrás del cordón volcánico se formó una cuenca (depresión en la superficie de la tierra) y ese terreno fue hundiéndose hasta más abajo que el nivel del mar. En ese momento el mar pasó a través del cordón de islas volcánicas e inundó las regiones deprimidas del borde occidental del continente “Esto determinó la presencia de un mar de poca profundidad al este del codón volcánico, en esa corteza que había sido extendida y que por ese motivo se encontraba bajo el nivel del mar.” En este mar vivieron diferentes especies marinas, la cuales al morir dejaron su restos o esqueletos, que gradualmente fueron cubiertos por sedimentos y de esa manera fosilizados luego de un largo tiempo y que dan cuenta de estos procesos.

cuando la placa oceánica que enfrentaba el borde de Sudamérica comenzó a hacerse más joven y se volvió menos densa, el ángulo de subducción disminuyó (con ello se acabaría el régimen extensional). La placa pasó a tener ahora una menor inclinación, más parecida a la que existe en la actualidad. Esto, sumado a una aceleración en la actividad volcánica y en la generación de corteza oceánica en las dorsales o cordilleras del océano Pacífico (Proto-Pacífico), “produjo, a mediados del periodo Cretácico, un episodio de fuerte compresión, gran deformación y consiguiente alzamiento (generación de relieve, o sea, la formación de una cordillera). Denominamos este evento fase orogénica Peruana”. El alzamiento provocó una modificación completa de la geografía de la época, lo que era mar interior emergió y quedó expuesto a la erosión. El menor ángulo de subducción provocó el desplazamiento de la actividad volcánica y el nuevo cordón volcánico y montañoso se ubicó hacia el este del anterior. A partir de ese momento prácticamente no volvió a entrar mar en nuestro territorio.”

Desde este episodio hasta la actualidad la interacción entre la placa oceánica que enfrenta al continente y la placa Sudamericana no ha cambiado mucho, y aunque han habido épocas durante las cuales la intensidad ha variado, siempre se ha mantenido dentro de un régimen compresivo. Este largo tiempo de compresión y alzamiento en nuestro territorio llevó a que las rocas que contienen a los fósiles formados en la cuenca marina de tras arco se alzaran y quedaran expuestos en lo que actualmente es la parte más alta Cordillera de los Andes de esta región configurándose el paisaje actual, característico de nuestro país.

fuente: Nota preparada por Nicolás Brizuela y Sofía López, estudiantes de geología de la Universidad de Chile.

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Vigilancia más precisa de la pérdida de hielo que sufre la Antártida.

Un nuevo estudio basado en una técnica innovadora para analizar cantidades ingentes de datos satelitales proporciona la imagen más clara hasta la fecha de los cambios en el flujo de hielo antártico que discurre hacia el mar. Lo hallado confirma la aceleración de las pérdidas de hielo desde la capa antártica occidental, y revela tasas sorprendentemente estables de flujo procedente de su vecina en el este, que es mucho mayor.

La nueva técnica, basada en visión por ordenador, analizó datos procedentes de cientos de miles de imágenes de los satélites Landsat de la NASA y del USGS (U.S. Geological Survey, el servicio estadounidense de prospección geológica), para determinar con alta precisión los cambios ocurridos en el movimiento de las capas de hielo.

El nuevo trabajo proporciona un punto de referencia con el cual comparar mediciones futuras de los cambios en el hielo antártico y puede usarse para validar modelos numéricos de las capas de hielo, necesarios para confeccionar predicciones razonablemente fiables sobre el aumento del nivel del mar. También abre la puerta hacia un procesamiento más rápido de cantidades masivas de datos de otras clases.

“Estamos entrando en un nueva era”, enfatiza Alex Gardner, miembro del equipo de investigación y científico del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA, en Pasadena, California, Estados Unidos. “Cuando empecé a trabajar en este proyecto hace tres años, existía un único mapa del flujo de las capas de hielo, el cual se hizo con datos recogidos a lo largo de 10 años, y que fue revolucionario cuando se publicó en 2011. Ahora podemos cartografiar dicho flujo de hielo sobre casi todo el continente, cada año. Con estos nuevos datos, podemos empezar a desentrañar los mecanismos por los cuales el flujo de hielo está acelerándose o ralentizándose en respuesta a las cambiantes condiciones ambientales”.

El innovador método del equipo internacional de Gardner ha permitido confirmar en líneas generales los hallazgos anteriores de estos científicos, aunque con unas pocas e inesperadas sorpresas. Entre las más notables se halla una aceleración previamente no medida del flujo de glaciares hacia la Plataforma de Hielo Getz de la Antártida, en la parte sudoccidental del continente, resultado probablemente de un adelgazamiento de la plataforma.

En la investigación también se identificó la aceleración más rápida de los glaciares antárticos durante los siete años del periodo de estudio. Los glaciares que alimentan a la bahía Margarita, en la península antártica occidental, incrementaron su ritmo de flujo de 400 a 800 metros por año, posiblemente en respuesta al calentamiento oceánico.

Sin embargo, el mayor descubrimiento del equipo de investigación quizá sea el flujo estable en la Capa de Hielo de la Antártida Oriental. Durante el periodo estudiado, de 2008 a 2015, la capa no había en esencia cambiado su ritmo de descarga de hielo (el flujo de hielo que entra en el océano). Si bien en investigaciones anteriores se había inferido un alto nivel de estabilidad para esta capa de hielo, basándose sobre todo en mediciones de cambios gravitacionales y de volumen, jamás se había medido directamente esta ausencia de cambios significativos en la descarga del hielo.

FUENTE: Noticias de la Ciencia

Información adicional:  https://www.jpl.nasa.gov/news/news.php?feature=7065

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Fuertes movimientos del mar: ¿cuándo una ola pasa a ser tsunami?

Hasta hace algunos años atrás, en los países de habla hispana se utilizaba la palabra maremoto para designar cualquier evento en que el mar penetraba hacia las costas de continentes e islas en forma violenta; hoy, además, se utiliza la palabra tsunami, acuñada por la comunidad científica a mediados del siglo XX con el fin de tener un vocablo que les permitiera ponerse de acuerdo en sus reuniones y escritos académicos sobre este tipo de fenómeno.
Japón fue el primer país del mundo en asignar un nombre a estas olas gigantescas, llamándolas tsunami, término que utilizan desde el año 600 d. C. este vocablo proviene de “tsu”, que indica bahía o puerto, y “nami”, que significa ola.


Los tsunamis son una serie de olas que se originan principalmente en el mar, debido a una causa externa que impulsa y desplaza verticalmente la columna de agua, formando un tren de ondas largas en un “periodo” que va desde varios minutos hasta una hora. Estas olas o tren de olas se propagan a gran velocidad en todas direcciones desde su origen hasta las costas. Al llegar a ellas alcanzan grandes alturas y descargan su energía en la tierra, produciendo inundaciones y cambios en la fisonomía del terreno debido a erosión. Al afectar asentamientos humanos costeros pueden causar una gran destrucción, con pérdida de vidas y daños materiales.


En forma simple, se puede decir que los tsunamis son olas enormes en la costa, con longitudes de onda de hasta 100 km y que viajan a velocidades de 700 a 1000 km/h en el océano abierto. En alta mar, la altura de la ola es pequeña, incluso imperceptible para embarcaciones de todo tipo, pero cuando llegan a la costa, al rodar sobre el fondo marino, pueden sobrepasar los 30 metros. El tsunami está formado por varias olas que llegan separas entre sí por unos 15 a 20 minutos. La primera no suele ser la más alta, sino que es muy parecida a las normales. Después se produce un impresionante descenso del nivel del mar, seguido por la primera ola gigantesca y a continuación por varias más. La falsa seguridad que suele dar el descenso del nivel del mar ha ocasionado muchas víctimas entre las personas que, imprudentemente, se acercan por curiosidad u otros motivos a la línea de costa.

Fórmula de velocidad de un tsunami (m/s):  (9.8 m/s2 * profundidad (metros))

Editor: Central Temuco.

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Geoparques | Geoparque Kutralcura.

¿que es un Geoparque?

Un Geoparque es un área con límites bien definidos, que contiene un número significativo de sitios de interés geológico de importancia particular, rareza, o relevancia estética y paisajística, donde se destacan su biodiversidad y sus aspectos históricos y culturales. Estos sitios que representan la memoria de la Tierra, forman parte de un concepto integrado de protección, educación y desarrollo sustentable. En estos lugares se desarrollan actividades geoturísticas y educativas, mediante las cuales se promueven la protección, la investigación y la difusión del patrimonio geológico. Los objetivos principales de un Geoparque son la Geoconservación, Geoturismo y la educación Geológica. 

Geoparque Kutralcura:

El Geoparque Kutralcura ubicado en la región de la Araucanía, pretende contribuir al desarrollo social, cultural y económico de su territorio, coincidente con las comunas de Melipeuco, Vilcún, Curacautín y Lonquimay.

En el centro de este primer Geoparque de 8.100km2, se ubica el Parque Nacional Conguillío, donde se encuentra el volcán Llaima, que es uno de los más activos de Sudamérica. Este territorio, contiene en total a seis áreas protegidas, cinco volcanes, y una gran geodiversidad, con diversos tipos de paisajes y una historia geológica que abarca los últimos 250 millones de años. Este territorio es también parte de la Reserva Biosfera Araucarias con una gran biodiversidad reconocida a nivel mundial, y entre sus habitantes se encuentran numerosas comunidades Mapuches – Pehuenches que tienen su propia cosmovisión, donde resaltan el carácter divino de los volcanes y el conocimiento relacionado con el uso de plantas medicinales.

Se espera que el Geoparque Kitralcura logre el objetivo de mejorar la calidad de vida de sus habitantes, contribuya a la difusión de las ciencias de la Tierra a nivel local, regional y nacional, y que consecuentemente motive el establecimiento de nuevos Geoparques en el país. En este territorio, los volcanes activos son un gran atractivo turístico, y considerando su gran dinamismo, en necesario que las comunidades locales y los visitantes estén bien informados sobre los peligros asociados, y a las medidas de mitigación y emergencia ante eventuales erupciones.

La creación de este primer Geoparque en Chile, es una iniciativa desarrollada por el Servicio Nacional de Geología y Minería (SERNAGEOMIN), en asociación con la Corporación Nacional Forestal (CONAF), el Gobierno Regional de la Araucanía, Innova Chile de la Corporación de Fomento de la Producción (CORFO), el Servicio Nacional de Turismo (SERNATUR), Corporación Nacional del Medio Ambiente (CONAMA), el Grupo de montaña Ñuke Mapu, y los municipios de Melipeuco, Vilcún, Curacautín y Lonquimay.

Algunas imágenes:

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Sismo en Valparaíso en Agosto de 1906 y su “mito de predicción”

Exactamente el 16 de agosto de 1906 a eso de las 19:55 hora local ocurrió un fuerte sismo en que sacudió principalmente a la ciudad de Valparaíso, su epicentro tuvo lugar en las costas de Valparaíso, (sismo interplaca: ocurre en donde están en contacto las placas que convergen), a una profundidad de 25 km y tuvo una magnitud de 8,2 Mww (energía liberada), sin embargo, en la escala de Mercalli tuvo una intensidad de IX (percepción del sismo), por lo que fue muy catastrófico.
Pero, ¿qué es eso del mito de la predicción?
Como antecedente de este sismo sin duda el que surge primero al hablar de él es su mito de la presunta “predicción”, efectivamente, existió un “pronostico” realizado por el entonces Jefe de la Sección de Meteorología de la Armada de Chile, Capitán de Corbeta Arturo Middleton Cruz, el 6 de agosto de 1906, basándose en ideas astrológicas de Alfred Jopling Cooper.
El 6 de enero de 2013 se publicó en Alemania un trabajo donde se abordó esta leyenda, por primera vez desde el punto de vista histórico y científico, enfoques hasta ahora inexistentes sobre lo escrito al respecto.
Esta investigación Mostró en el preliminar del 2013 que el asunto de la predicción no es más que una historia tergiversada, que fue y sigue siendo mal contada, omitiendo una gran cantidad de hechos y publicaciones. En particular, han hablado de la supuesta “Teoría de Cooper”, algo que nunca existió, ya que las ideas de Cooper solo fueron un montón de disparates enredados.
En esta investigación (2013) además se señaló “los hechos encontrados bajo el mito nos hacen meditar sobre otras realidades, como por ejemplo sobre los nuevos profetas que existen en la actualidad, sobre la desinformación que producen algunos medios de comunicación, y también acerca de la necesidad y sobre todo la responsabilidad que tenemos en reflexionar más, antes de creer rápidamente las historias que nos cuentan”.
En el 2015 se terminó la investigación y se señaló “El estudio de la ocurrencia de los eventos geológicos es un asunto que le compete a la ciencia. Por lo tanto, uno de los objetivos del presente volumen, es advertir acerca del cuidado que se debe tener al pretender formarse una opinión sobre estos temas a través de lo publicado por la prensa, historiadores o fuentes académicas que no poseen conocimientos de ciencia ni la prudencia de escribir en colaboración o con un asesoramiento adecuado”. Y en efecto, en la obra el autor muestra una serie de referencias científica e históricamente incorrectas, publicadas entre 1901 y 2015.

Fuente de investigación: Giordano, José Luis (2013). La predicción del terremoto de 1906, ¿ciencia o fantasía? Una aproximación a la historia perdida bajo la leyenda del Capitán Middleton.

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Investigación señala que Valparaíso vivió un “terremoto lento” en abril de 2017

Una investigación publicada en la revista Geophysical Research Letters, que contó con datos y la participación de integrantes del Centro Sismológico Nacional de la Universidad de Chile, plantea que en abril de 2017, la Región de Valparaíso experimentó una secuencia de temblores precursores acompañados de un movimiento asísmico que los expertos han denominado como “terremoto lento”.

Entre el 22 y el 24 de abril de 2017, en la Región de Valparaíso se percibió una secuencia de movimientos sísmicos que finalizó con un terremoto magnitud 6.9 Mw (magnitud de momento), en vez de un enjambre o una secuencia de movimientos telúricos aislados, en abril de 2017 hubo además un terremoto lento, un evento que se desarrolló en un periodo extendido de tiempo, los terremotos lentos, a comparación de los terremotos comunes, tienden a liberar toda la energía acumulada en varios días, y no en segundos.

Gracias a los datos GNSS  recopilados por el CSN, los investigadores pudieron observar que esta sismicidad estuvo asociada a un movimiento lento de las placas que aceleró en su fase final cuando sucedió el terremoto principal.

El investigador principal del estudio, el profesor del Departamento de Geofísica, Sergio Ruiz, explica que en varios terremotos se ha observado que la fase de nucleación previa a ellos está asociada a estos movimientos lentos. “Entonces, si uno lograra entender el proceso que está involucrado en estas señales, se podría tener luces sobre cuáles son los causas que gatillan estos terremotos de gran magnitud. En la mayoría de los terremotos en Chile existe una sismicidad precursora. Lo que nosotros tratamos de entender es si existe un fenómeno físico que controla eso”, precisa.

Esta comprobación que el de Valparaíso fue un terremoto lento se obtuvo gracias a la mejor instrumentación con que cuenta hoy el país, destacan los investigadores. Si ese comportamiento de placas se repitiera en todos los sismos, en el futuro se podría generar un modelo físico que permitiría entender qué es lo que gatillan los terremotos, proyectan.

Esta secuencia fue caracterizada por una fase de nucleación o precursora que correspondió a un movimiento lento que duró entre tres a cuatro días, acompañado de un enjambre sísmico, y posteriormente se produjo el terremoto que rompió un área de unos 10 km de radio”, indica el académico de la Universidad de Chile.

Juan Carlos Báez, geodesta del CSN, y uno de los co-investigadores del estudio, explica por su parte que “es interesante ver que un deslizamiento lento no es captado por otro tipo de sensores, sino sólo por GNSS. Ahora bien, si consideramos el desplazamiento de 1,35 cm ocasionado por este evento lento, podríamos deducir que este mismo desplazamiento sería generado por un evento de magnitud 6.6. Este mismo fenómeno ya ha sido observado en otras zonas de Chile, por ejemplo en el terremoto de Iquique Mw 8,2 en 2014”.

El geodesta recuerda que la placa Nazca se mueve a una velocidad media de 7 cm/año en dirección Este, lo que genera una compresión en la placa Sudamericana, la cual se contrae en el periodo inter-sísmico (entre terremotos) durante décadas.

“Esta presión es liberada de forma inversa en algunos segundos durante el terremoto. Ahora bien, en el caso de un sismo lento, estos desplazamientos inversos se producen en días, en este caso, acompañados por poca actividad sísmica, o generalmente de menor magnitud. Lo que hemos observado es que el desplazamiento lento culmina generalmente con un evento mayor, en este caso el sismo 6,9 Mw”, agrega Báez.

La investigación fue desarrollada en conjunto con el Institut de Physique du Globe y Ecole Normale Superieure de París, Francia y el Massachusetts Institute of Technology MIT de los Estados Unidos, entre otras instituciones. De parte de nuestro país, la lideró el profesor Sergio Ruiz del Departamento de Geofísica de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, quien contó con la colaboración de los expertos del Centro Sismológico Nacional Juan Carlos Báez, Bertrand Potin, Felipe Leyton y Francisco del Campo.

Figura 1. Sismicidad detectada desde el 1 de enero de 2017 hasta el 12 de mayo de 2017. La mayor concentración de terremotos entre latitud -33.0 ° y -72.2 ° corresponde a Secuencia de Valparaíso 2017 Los triángulos invertidos marcan los instrumentos sismológicos utilizados en este trabajo: negro corresponde a estaciones multiparamétricas permanentes y verde corresponde a estaciones temporales de banda ancha desplegadas por nuestro grupo y CSN (National Sismological Centro de la Universidad de Chile). Las barras verticales muestran aproximadamente la longitud de ruptura de
los últimos terremotos intercalados ocurrieron en la zona y las líneas discontinuas están asociadas a las rupturas de mega-empuje de 2010 y 1730. Los nombres de código indican las antenas de GPS más cercanas a los terremotos de Valparaíso. Topografía de Ryan et al. (2009).

Figura 2. Mecanismo focal de terremotos mayores de magnitud 3.5 y sismicidad de Valparaíso 2017.

A) La sismicidad comenzó a 31.10 ° S y, luego del mainshock, migró hacia el sur a 32.30 ° S. Todos los mecanismos focales corresponden a fallas inversas.

B) Perfil a lo largo de la línea segmentada que se muestra en la Figura A, los puntos indican la posición del centroide. En A y Bla barra de color sigue la evolución del tiempo de sismicidad, la escala está en el medio.

C) Tiempo de tiempo evolución de la sismicidad detectada en este trabajo, del 22 de abril al 12 de mayo,la sismicidad del 1 de enero se muestra en la figura S6. Los puntos son terremotos regulares, mientras que los cuadrados son repetidos terremotos.

fuente:  Nucleation Phase and Dynamic Inversion of the Mw 6.9 Valparaíso 2017 Earthquake in Central Chile (S. Ruiz, F. Aden-Antoniow, J. C. Baez, C. Otarola, B. Potin, F. del Campo, P. Poli, C. Flores, C. Satriano, F. Leyton, R. Madariaga, P. Bernard)